jueves, 2 de julio de 2009

De la crisis económica. Permanezcan atentos a la realidad - Reflexión



A lo largo de la Historia, han habido crisis mas o menos importantes y con diferentes repercusiones, no sólo en el ámbito estrictamente económico sino también social, cultural y de salud de la población.

La Gran Depresión del 24 de Octubre de 1929, llamado Jueves Negro, se inició en Estados Unidos, como sabemos, y se prolongó en agónicos años durante la década de los años 30, siendo en el caso alemán, de consecuencias desastrosas por todos conocidas. También la crisis del Sistema Monetario Europeo de 1993-1994.

En nuestro país, tras un aparente crecimiento económico espectacular (cuantitativa que no cualitativamente) incluso por delante de potencias económicas de primer orden como Alemania, Gran Bretaña o Francia, por centrarnos en nuestro entorno económico europeo, nos encontramos con un panorama desolador de desempleo y endeudamiento que no es mas que la cara visible de una crisis - crisis doméstica - como consecuencia de una falsa prosperidad o mejor dicho de una prosperidad que debíamos, sin duda alentada para incrementar nuestros indicadores económicos y con finalidades políticas, enmascarando la situación real de la economía.

Nadie en su sano juicio y fuera de rango político podía creer que España siguiera creciendo el 4% eternamente, aún cuando la productividad no crecia.

La burbuja crediticia ha estallado como lo hiciera la burbuja de las .com, en su día.

Esta situación económica está generando ya una reacción en lo social traducida a un deterioro en la calidad de vida, afectando a la convivencia y armonía sociales. Afortunadamente la sociedad española está estructurada alrededor de la familia (mayoritariamente) y ésta hace de paraguas y colchón en la triste realidad que ya nos ha alcanzado. Veremos por cuanto tiempo la fortaleza de estas familias se van a poner a prueba.

No existen antecedentes en nuestra historia de un endeudamiento de las familias tan grande, se ha abusado del consumo, ha habido un exceso de producción, y lo mejor de todo es que nos creíamos que esto era así y que no se acabaría nunca ..., hasta que ha habido un estallido, fulminante y potente que nos ha despertado y nos obligará a permanecer atentos a la realidad.

Realidad que ahora nos deja ver la situación en la que nos encontramos con respecto a nuestro entorno y me estoy refiriendo, especialmente, a las relaciones humanas. Cuando prosperamos rápida y fácilmente (o creemos que hemos prosperado más que otros) es propio del ser humano tornarse vanidoso, orgulloso y sin humildad.
Dándole la vuelta parece como si la crisis pusiera a cada uno en su sitio. No debemos perder nuestra esencia como personas tanto si nos va bien como si no. Así como no debemos esforzarnos por caer bien a todo el mundo (esfuerzo agotador, sin duda) no debemos permitir convertirnos en algo que no somos.

Las previsiones no son optimistas y cuando hay problemas estructurales como es en nuestro caso, la crisis es mas profunda si cabe, hay zonas con monocultivo económico que no aprendieron de la crisis del 93 y ahora están condenadas a repetirla pero con mayor ferocidad y desgaste, traducidos en desempleo y suspensiones de pagos (perdón, concurso de acreedores, valiente eufemismo).

Hay expertos que hablan incluso de salirse del euro para devaluar o estaremos condenados a sufrir una crisis mayor que la Gran Depresión, incluso una repetición de la crisis del Sistema Monetario Europeo de 1993-94.

Los indicadores no mejoran y el desempleo aumenta, si no podemos bajar los tipos de interés (no está en nuestras manos sino en las del señor Trichet) no se puede tampoco incrementar el gasto público o bajar los impuestos pues aún cuando sean de competencia nacional los límites los establece Bruselas, se impone una urgente, seria, firme y valiente política económica que nos permita salir del atolladero en el que nos encontramos, de lo contrario se espera una masiva subida en las cifras del desempleo y suspensiones de pagos que alimentarán un circulo vicioso.

Este escenario que no pretende ser catastrofista sino constructivo debe hacernos reflexionar para que no se nos deterioren más nuestras vidas e intentar recuperarnos lo mas dignamente posible porque sin duda saldremos adelante no sin cierta dificultad.

Alemania tiene unos indicadores económicos de recesión importantes en cambio el porcentaje de paro, llega al 11%. Austria con el 6,1 %, Holanda con el 6,6 %, Irlanda el 8% y Dinamarca con el 9,8 %.

España tiene un 18,7 % al mes de mayo 2009.

¿ Porqué no permanecemos atentos a la realidad ?

2 comentarios:

dezaragoza dijo...

La pregunta creo que la has respondido pero intentaré hacerte ver lo que yo he visto y vivido viniendo de una familia pobre: porque la gente no QUIERE ver la realidad.

Y de paso los políticos, que lo saben, adiestran a sus bases para que emitan absurdas consignas políticas que hagan que la gente siga mirando el fútbol pero no la realidad.

Como suelo decir siempre, en España en cada pequeño pueblo y en cada calle de una ciudad hay un bar. En Alemania en cada pequeño pueblo hay un coro y una biblioteca. Y esa es toda la diferencia de base.

A partir de ahí entenderás todo el constructo español y, sobre todo, porqué no España no va a salir del atolladero, ni ahora ni nunga.

misreflexioneslibres dijo...

Duele pero es verdad. Nuestro retraso cultural es histórico, así como el económico y social; todo ello unido a la situación en la que nos encontramos no harán sino distanciarnos de las potencias europeas que son en las que nos tenemos que fijar para superarnos y salir del ´furgón de cola´ que me temo vamos a seguir ocupando durante muchos..., muchos años.
Una sociedad que no estudia, que no produce, que no investiga, y en la que se han perdido los valores del esfuerzo del trabajo y superación por las subvenciones y ayudas, no puede prosperar ni generar riqueza y no me estoy refiriendo únicamente a la económica sino también a la cultural.
En estas condiciones se hace dificil no sólo salir de esta profunda y estructural crisis sino recuperarse y encauzarse correctamente para fortalecernos.